La historia de Sri Lanka transcurre unida a la de su propio nombre. Muchas han sido las culturas y civilizaciones colonizadoras o conquistadoras que se han creído con derecho de rebautizar a un país, a una nación y en definitiva a un pueblo, el Cingalés, que ha sabido soportar con paciencia y sabiduría cuantos avatares les ha presentado el destino sin perder su propia identidad.

 

El origen del nombre de "Ceilán" comienza con la denominación en lengua Pali (s.VI a.C.) de "Sihalam", que debido a las grandes riquezas que se encontraron en la isla fue traducido por "El lugar de las joyas" y posteriormente derivó a "Senendiva" y "Silandiva" ("diva" era el termino con el que se designaba a una isla).

Sri Lanka tiene una de las historias mejor documentadas del mundo. Su historia y la de las dinastías que gobernaron el país están relatadas en una crónica épica, escrita en lengua Pali por sacerdotes Budistas. La crónica se divide en tres secciones, el Mahavamsa (la gran dinastía), el Dipavamsa (la dinastía intermedia) crónica a la que no se le atribuye la misma veracidad y consideración que a las otras y que entra en contradicciones con ellas en alguno de sus puntos, y el Culavamsa (las dinastías posteriores). La crónica entera abarca el período comprendido entre el año 483 a.C. al 1815.

Mahavamsa: la gran crónica de Sri Lanka
 

El termino "Sihala" aparece en los primeros capítulos del Mahavamsa donde se explica que los seguidores del príncipe Vijaya (considerado el fundador) eran llamados "Sihala" (Leones).
Según relata la crónica, el padre de Vijaya dio muerte a su propio padre, que era conocido como "el León", y desde entonces fue llamado Sihabahu. La reina y hermana de Sihabahu fue llamada Sihasivali, y ambos fueron considerados descendientes del "León". Vijaya I fue su más directo descendiente y el fundador en nuevas tierras de la raza Cingalesa ("Sihalesa"); La raza del León.

 
Rama, el héroe del Ramayana

No obstante la primera referencia al nombre de "Sri Lanka" aparece en el Ramayana (crónica épica hindú) y su significado en Sánscrito sería "Tierra resplandeciente" o "Isla resplandeciente". Lo que sí parece cierto, es que tanto en el Ramayana como en el Mahavamsa y Culavamsa aparece el término "Lanka" para referirse a la isla.

Los Griegos, en época de Alejandro Magno, llamaron "Taprobane" a la isla de Ceilán. Este nombre llegó a Grecia a través de los informes de los oficiales de Alejandro los cuales, a su vez, los recogieron de viajeros cingaleses (s. IV a.C.). El termino "Taprobane" deriva del Sánscrito "Tamba Vanna" o "Cobre coloreado", termino con el que se designó el lugar en el que el príncipe Vijaya desembarcó con su séquito y ejército en la costa de Ceilán. El nombre fue originado por el color cobrizo de la tierra.
Posteriormente Vijaya llamó Tambapanni a su capital. Probablemente este desembarco se produjo a unos 30 kilómetros al Norte de la actual Puttalam.

 

El nombre de "Taprobane" fue usado por el escritor John Milton en su libro "El Paraíso perdido" (1667); un gran poema épico que quizás marca el inicio del romanticismo de la literatura británica.

 
 

Para los Árabes y Persas Sri Lanka sería conocida por "Serendib" cuya traducción podría ser "Hallazgo inesperado" (s. VII). En el libro "Las mil y una noches" hay una descripción en el sexto viaje de Simbad que hace referencia a la isla: - Los diamantes están en sus ríos y las perlas en sus valles y el Pico de Adán contiene rubíes y árboles de especias, esto explica la multitud de gente que acude allí -.

 
 

El escritor británico Horace Walpole dio a conocer un cuento fantástico titulado "Los Tres Príncipes de Serendip" (1754) en el que los protagonistas tenían la facultad de llevar a cabo inesperados descubrimientos casi por casualidad. Esta situación, de hecho, fue la que se encontraron los Británicos en su colonización de la isla; los hallazgos arqueológicos eran sorprendentemente frecuentes y de gran importancia. Por ello se acuñó el término "Serendipity" que, entre otras cosas, fue utilizado como nombre de un diario y cuyo significado podría ser la capacidad de alcanzar la felicidad a través de descubrimientos inesperados.

 
 

Los Portugueses bautizaron a la isla como "Cilao" (s. XVI), los Holandeses como "Zeilán" o "Ceilán" (s. XVII) y terminó derivando a "Ceylon" por obra de los Británicos (s. XVIII).
Finalmente en 1972 y con motivo de la entrada en vigor de una nueva Constitución se cambió el nombre del país de "Ceilán" a "Sri Lanka".

 
 

Otros nombres que ha recibido son:

  • Salike como la denominó el griego Tolomeo (s. V a.C.).
  • Tenerisim en Árabe "isla del placer" (s. VII).
  • Ilankai, Ilanare o Eelam en Tamil (s. XIII).
  • Pa-outchow en Chino "isla de las gemas" (s. XV).

Sin embargo para los habitantes de la isla, su nombre ha sido siempre SRI LANKA.

 


 

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